A mitad de camino

Llueve torrencialmente sobre Topanga Canyon y la riada arrastra la casa de Bob Hite. La corriente no solo se lleva por delante la reserva espiritual de Canned Heat, sino también las últimas señales  que nos habrían permitido identificar el bosque que se extendía detrás, donde un día de 1970 apareció, con una bolsa de barbitúricos como única compañía, el cadáver de Alan Wilson, Blind Owl que gimió solitario su ultimo aullido –the last howl of the Blind Owl-, inmerso en su amor por el blues, empapado en alcohol, prisionero de su propia melancolía.

Hoy, Topanga Canyon sigue siendo un sitio atípico a medias, a solo 30 minutos – Mullholand Drive adelante- de ese cartel promisorio que reza “Hollywood”. Qué gran verdad: un anuncio de una promoción inmobiliaria convertido en  epítome de un forma de vida caracterizada por la banalidad. Con sus yogis reducidos a músicos de ambiente de un Farmer’s market, y sus tiendas de ropa hippie a 150 dólares el pantalón de campana más barato. Sin embargo, mientras serpenteas en coche por los nudos de una loca carretera que desemboca, repentina, ante la majestuosa visión del Señor Pacífico, eres capaz todavía de sentir, oler, y entender qué buscaron tantos espíritus libres entre sus árboles.

Pero solo una minoría lo sentimos.  Para algunos, como el dependiente bizco de una librería new age de Old Topanga Canyon Road, son unos completos desconocidos. Para casi todos, Canned Heat son tan solo una one-hit-band, como nos afirmó con todos sus güevos el dueño de una tienda de Haight-Ashbury que, aunque solo fuera por edad, debería tener más respeto por esos músicos que anticiparon buena parte de los sonidos e iconos que a él, 50 años después, le siguen dando de comer.

A la pregunta de qué ha sucedido con el blog, la verdad, pasan varias cosas: la primera es que es posible confirmar que la temporada regular de la NBA es un auténtico coñazo. Hay demasiados partidos, hay demasiados partidos interesantes jugados sin interés, y la mitad de los equipos son muy malos (casi todos, si hablas de la costa Este). Y los muy buenos, o ya están curados de todo espanto, como los Heat, o juegan 10 minutos por partido, como Indiana el otro día, que se enfrentaba a un equipillo de tercera fila, y jugaron con ellos al gato y al ratón durante 30 minutos, pisaron el acelerador durante cinco minutos y cerraron el partido. Ver a Sacre defendiendo a Hibbert era como ver a Orenga contra Shaquille: una broma de mal gusto.

Por otro lado, la secuencia de partidos es infinita, la duración de los partidos es infinita, y uno, al que le gusta la NBA, pero solo hasta ciertos límites, trata de tener más vida que la de potato-couch. Así que me he especializado en ver los partidos a salto de mata, y no me acaba de convencer escribir sobre algo que no he visto completo. Así que al final únicamente veo ratos de (por orden de interés): 

I- Indiana: el mejor equipo de la liga, un equipo con todas las letras, con cierto aroma a San Antonio. Exquisitamente trabajado en defensa -mérito de Frank Vogel-, juega, como equipo de la Costa Este que es, a un ritmo menor en ataque que los Spurs, pero es igual de sólido en el ataque estático, y mueve la bola estupendamente. Su único punto débil quizá sea el base, Hill, que ni anota demasiado (10 ppp, 4 menos que el año pasado, aunque tira menos) ni ayuda a sus compañeros a anotar (3,3 asistencias). Por otro lado, han hecho los deberes: revisaron los vídeos de los partidos del año pasado contra Miami  y  entendieron que con los titulares en el banquillo el equipo se desplomaba. Dicho y hecho: han cambiando el base suplente por un más entonado CJ Watson, han traspasado a  Granger -una sombra de lo que fue, por otro lado- por un Evan Turner al que se le ha aparecido la virgen y han completado la segunda unidad con Scola para liderar al equipo en los minutos bisagra. Scola, por cierto, con ser una buena noticia, no lo es más que a medias: no acaba de jugar todo lo bien que se espera de él. Alterna buenos partidos con otros en los que no tiene ninguna incidencia en el juego. Deberá adaptar su juego a los 15-20 minutos que se esperan de él, porque no parece que vaya a ser titular a corto plazo. En todo caso, son candidatos absolutos al anillo, aunque están condenados a enfrentarse a Lebrón. Y Lebrón, en playoffs, en un dios del baloncesto. Absolutamente insoportable, como siempre, pero el mejor jugador de la actualidad.
II- Golden State: siempre atentos a las novedades del  Chico Maravilla. Pero son un caso curioso: la suma de sus talentos como equipo es menor que la aportación al juego de cada uno de sus jugadores individualmente. Ya lo dije en otra ocasión: a veces se les va la mano con los efectos especiales y se quedan cortos en las trincheras. Su balance de partidos ganados y perdidos por menos de 5 puntos es de 12-13, lo que les sitúa por debajo de acorazados como Pelicans, Wizards o Utah (que gana poco, pero lo gana bien: 13-9 en la misma estadística). Creo que es un problema de banquillo: perdido Jarret Jack, han terminado reclutando a Steve Blake, otro que debe estar poniéndole velas a Santa Rita, como suplente para Curry, y de entrenador:  si este año fracasan, y fracasar sería no pasar de primera ronda -ahora van séptimos, y les tocaría, vaya por dios, San Antonio- no aseguraría yo el puesto de Mark Jackson, y menos estando además  un tipo como George Karl de vacaciones.
III – San Antonio. El mejor equipo de BA-LON-CES-TO del mundo. El día que la edad les desmonte el chiringuito, vamos a llorar a lágrima viva. Da igual contra quién jueguen, o las bajas que tengan, ellos compiten siempre. Incluso jugando al tran-tran durante toda la temporada regular -son de los que saben que lo bueno empieza en Abril- se las arreglan para dar recitales cada tarde.
IV – Oklahoma. Éste va por rachas, ahora está en una buena, principalmente Durant, y hay que verlo porque es un escándalo. Luego, cuando les entren las dudas otra vez, volverán a ser un equipo más meditabundo. Acaban de recuperar a Westbrook después de 27 partidos (20 victorias) y la primera en la frente: derrota nítida contra Miami (103-81). Y empieza el runrun otra vez: Westbrook acapara mucha bola, Jackson se pierde en su rol de base suplente, más pendiente de pasar que de anotar, Durant se vuelve terrenal e Ibaka,  que ha estado jugando el mejor baloncesto de su carrera en este intervalo (aviso para navegantes, que Mirotic lo hace muy bien en el Mandril, pero es que Ibaka se está saliendo en un contender de la NBA) vuelve a su monotonía en ataque. Por otro lado, también hay buenas noticias: el paso adelante de tres jóvenes: el citado Jackson, Jeremy Lamb, un escolta anotador con un montón de clase y que vendría a ocupar el rol que tenía Harden,  y un pivot rookie neozelandes llamado Adams que se parte la cara con todo el mundo y es como trescientas mil veces mejor que Perkins. Desde luego, en este equipo hay alguien que sabe fichar muy bien.
V – Miami: Bueno, estos ya están por encima del bien y del mal. El equipo juega alrededor de un Lebrón que domina ya todas las facetas del juego, manejan un carrusel de opciones en defensa que da gloria verlos, entre ellas, el cambio de jugadores tras bloqueo más perfecto que yo haya visto en mi vida y son el equipo que coge menos rebotes de toda la NBA; aun así ganan la mayoría de los partidos importantes. Conservan a Wade entre algodones, porque saben que lo necesitarán de verdad a partir de semifinales de conferencia, y se limitan a cumplir el expediente. Estuve mirando datos el otro día, y es curioso, la mayoría de los equipos que han luchado por el Three-peat en los últimos 20 años (Bulls dos veces, Lakers dos veces, Houston) bajan sus victorias en temporada regular el tercer año. Ya no necesitan afirmarse y tienen claro cuando hay que empezar jugar de verdad.
VI – Clippers. Desde luego, para que luego discutan la influencia que tiene un entrenador en un equipo. Unos muchachos que encabezaban los highlights el año pasado pero que solo jugaban con dos marchas: Chris Paul y su yoyo o al contrataaque 3 contra 0, y que se diluían en los partidos importantes (derrota 4-2 contra los Grizzlies en primera ronda tras ponerse 2-0 arriba) han pasado a convertirse, Doc Rivers  mediante, en una roca en defensa y en un equipo mucho más variado en estático. Les ayuda enormemente el crecimiento de Blake Griffin como jugador -conmovedora su titánica lucha contra Lebrón, que patinó diciendo aquello que tanto le gusta de al bueno del otro equipo lo pillo yo. Resultado: 43 puntos, 15 rebotes y 6 asistencias -. Un tipo que si bien en sus inicios nos prometía espectacularidad y algunos airballs lamentables se ha convertido, tres y media temporadas después, y con solo 24 años, en un prodigio de inteligencia e intensidad. Ya no solo termina contraataques: juega de espaldas por ambos lados del aro, su tiro de seis metros comienza a ser un quebradero de cabeza para los rivales, y ha aprendido de su amigo CP3 el arte de las asistencias por encima del aro: 4 por partido le regala al zoquete de DeAndre Jordan, que entre las que le ponen el uno y el otro encabeza la liga en porcentaje de tiro de campo. Normal, solo las mete para abajo. Así cualquiera. Total, los Clippers no son todavía aspirantes de pleno derecho al título, pero eso sólo este año. A partir del año que viene, más asentados, y con Rivers reforzado por una buena temporada (creo), serán candidatos a todo. Ah, y siguen arrasando en los highlights cada noche.
Los demás, pues menos, la verdad: Portland es un buen equipo pero están empezando a flojear -si es que lo de jugar toda la temporada con 6 jugadores no es buena idea- y además, ya han tenido que recurrir a Claver por las lesiones. Si se prolonga la situación -Claver en pista, me refiero, lo de las lesiones pasará tarde o temprano- hasta los playoffs estarán en peligro. Un poquito de Houston para ver a Harden anotar de todas las formas posibles -lo he visto en directo y el cabrón calienta los triples de 10 metros-, a Howard hacer el ridículo, a Parsons hacer de todo -atención a este chaval y a Gordon Hayward, de Utah, porque son la siguiente revolución blanca en el puesto de Tres- , y a Jeremy Lin dirigir y anotar con una tranquilidad pasmosa.
Veo algo a los Bulls porque es un equipo conmovedor. La directiva, la prensa de Chicago y la gente les piden que hagan tanking porque el año que viene será mejor (espero que no cuenten con que Mirotic llegue y triunfe, que con eso solo cuenta un iluminado del Marca, los europeos necesitan un periodo de adaptación para explotar en la NBA) pero el entrenador y el equipo, con Joakim Noah y sus santos redaños a la cabeza, se niegan. Algún rato suelto de Minnesota, por ver a nuestro propio Chico Maravilla, pero la verdad, ni él ni el equipo deslumbran. A veces da un poco de vergüenza ver la defensa que le hacen a Rubio en estático: su par ni le mira, está más centrado en hacer las ayudas exteriores a los triples de Love. Por eso Rubio puede penetrar hasta la cocina y volver a salir botando, agotando la mitad de las posesión por el camino. No conozco muchos casos más brutales de  bloqueo mental ante canasta. Y lo tiene que resolver, porque la paciencia de la NBA con los productos que ella misma encumbra es larga, pero no infinita. Sin ningún poder de anotación, acabará perdiendo pie. Yo si fuera él, contrataría un psicólogo.
Y luego, por horario y por afinidad, también veo de vez en cuando a los Lakers porque son una cosa inenarrable. No he visto una crisis igual en mi vida. Ni trasladando esta crisis a otro deporte se hace más comprensible. No es como ver al Barça o al Madrid luchando por evitar el descenso, porque aquí ni siquiera pueden tener ese objetivo  que permitiría unir al equipo y al público. Es más bien en la Historia donde debemos encontrar paralelismos, no se, la caída del Imperio Otomano, el colapso de la URSS, el hundimiento de la Atlantida… Afortunadamente, los yankis no tienen el tremendismo deportivo de los europeos, y en el fondo, pues oye, entre pagar las facturas, vigilar que no te dispare un jarto en el campus, el Obamacare, el Tea Party y tal, pues están entretenidos. Bryant no vuelve ni de coña esta temporada, dejando todo el marrón a Pau, que hace un tiempo ya que decidió no inmolarse por los Lakers y que se iba a tirar hasta las zapatillas lo que quede de curso para subir sus números y mejorar el próximo contrato. Para este viaje, era mejor echar a todos, y digo a TODO el equipo, porque Bryant y sus 20 millones al año son una alforja cojonuda para el futuro. ¿A qué al final le ofrecen la renovación a Pau?, ¿apostamos?
Resumiendo: dos candidatos muy claros al título que tienen la mala suerte de jugar en la misma conferencia, con lo que solo puede quedar uno. Y por el otro lado, un amigo de toda la vida, San Antonio, un equipo espléndido que adolece de variantes tácticas en ataque -se la pica Durant, se la pica Westbrook, y… -, y un recién llegado, los Clippers, que amenazan con hacer campeón a Billy Cristal, dios no lo quiera.
Por el Este, y sintiéndolo mucho porque me gustaría de verdad que Indiana ganara el título, creo que Lebrón seguirá acudiendo a su cita anual con la historia, y en el Oeste, pues no lo se:  la ultima parada al anillo San Antonio la perdió el año pasado cuando, 5 arriba a 28 segundos para el final, Lebrón se tiró una castaña y el balón, el rebote, el partido, el título y la leyenda se les escurrieron de entre los dedos. El baloncesto es así de injusto, aunque Ray Allen se merecía echar abajo las puertas de la épica texana  – El Alamo está en San Antonio- con un tiro que es un compendio de las características que hacen de él el mejor tirador puro de la historia. Atención, en este video, a su movimiento por la cancha. No miren la jugada, miren cómo se desplaza por la pista… ¿alguna vez han visto más inteligencia en movimiento?. Si tuviera que apostar, me la jugaría por Oklahoma, porque a los Clippers les falta todavía un poco de trabajo. Ahora, a choque de voluntades entre Lebrón y Durant, lo siento, me quedo con Lebrón, aunque creo firmemente que Durant es mejor jugador, o al menos, un jugador más completo. Total, aunque me joda, Miami campeón. He dicho. Lo veremos en cuatro meses.
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Un pensamiento en “A mitad de camino

  1. Hombre, Ángel, a ver si te crees que los yankies corrientes conocen a sus músicos, escritores, cineastas,…, grandes. ¿Qué te crees, que son cerebritos tipo W. Allen? Ahí, como en todos lados, conocerán al Bisbal o Bustamante de turno…La mayoría serán como la sociedad uniforme aquella a la que los bomberos les quemaban los libros, como en todas partes.
    Hablas con un italiano, mejicano, peruano,…, y sólo conocen a sus futbolistas o por el estilo (a los del baloncesto ahí). El desconocimiento es tan universal como el conocimiento individual, colega. Así funciona el mundo…

    Bueno, pues aquí el Madrid sigue arrasando en baloncesto…Y en fútbol ahí está también (aunque supongo que pronto saldrá alguna conspiración españolista o algo parecido, si siguen en cabeza). Con lo que los culés están un poco descentraos entre la Directiva, Hacienda y que necesitan más Messis y Navarros ya. Ahora, encima, al Madrid le ha dao por usar su cantera, y su banquillo se ha vuelto poderoso en fútbol; y aún tienen 3/4 jugadores más, abajo, que van a dar guerra…A la que se entere el Artur, el lema victimista se va a ampliar a “España (y el Madrid) nos roba”.

    Slds.

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